martes, 4 de febrero de 2014
EL CULPABLE ES EL AHORRO...
Jorge Capitanich ha culpabilizado a los ahorristas de "demasiado avaros" y los ha puesto, también, en el paredón de fusilamiento conceptual como copartícipes de la desestabilización. Unos puntos a este respecto entonces.
De manual: "El ahorro es la diferencia entre el ingreso disponible y el consumo efectuado por una persona, una empresa, una administración pública, entre otros. Igualmente el ahorro es la parte de la renta que no se destina al consumo, o parte complementaria del gasto."
De la calle: "El ahorro es la base de la fortuna"
En esencia, el ahorro se da en el proceso mediante el cual se mejora la productividad de una economía, si ayer necesitábamos 5 horas para producir un bien, y hoy necesitamos 2 horas, hemos ahorrado 3 horas que han quedado liberadas para producir otros bienes, o más de ese bien. Por lo tanto, el ahorro es la base del crecimiento y el desarrollo de la producción para consumo posible de una sociedad que avanza y diversifica. Por eso es que no hay sociedad rica sin que haya incrementos de productividad, como tampoco hay acumulación de ganancias, de capital, de bienes y servicios sin ello.
El gobierno pretende hacer creer a todo el mundo su propia mala interpretación de ahorro -de la que solo ven la manifestación nominal aunque sesgada por la impresión excesiva de dinero, y de ahí la inflación-. Más claro; el incremento de productividad, en la medida que libera tiempo para producir más, llegará a reflejarse en ahorro nominal en forma de dinero, en tanto ese poco más que pueda producirse, efectivamente se haga y se demande dinero para ser tranzado en el mercado.
Si se inyecta dinero sin incrementos de productividad para, precisamente, mejorar los incentivos de las personas y las empresas en pos de incrementar productividad, se está invirtiendo el sentido y el proceso. De ahí la inflación y los descalces, la confusión y los déficit públicos, la corrida cambiaria, las persecuciones a los remarcadores, los señalamientos y demás.
El ahorro es bueno, muy bueno. El gobierno, practicando su mala interpretación del mismo, ha profundizado todo lo inverso. La productividad del sector público ha decrecido, a la vez que se ha incrementado la oferta de papeles en formato dinero. Como todo se infla, ahora pretenden culpabilizar a quienes ahorran -cuando en realidad no se está ahorrando en argentina-. Los culpables son quienes ofrecen papeles pintados que se interpretan como ahorro, cuando a ciencia cierta no lo es.
Es mucha la confusión que hay, tal vez demasiada...
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