viernes, 4 de octubre de 2013

INFLANDO LA PIÑATA

En el siguiente gráfico podremos observar la correlación entre las diferentes inyecciones que la Reserva Federal de los Estados Unidos ha realizado desde 2008 hasta el presente, con el rendimiento del Standard & Poor's 500.

Standard & Poor's (S&P) es una agencia de calificación de riesgo, división de la empresa McGraw-Hill, dedicada a la elaboración y publicación periódica de calificación de riesgos de acciones y bonos, que fija la posición de solvencia de los mismos. Comparte oligopolio con Moody'sFitch Group.

Podremos ver en la imagen, claramente, como a partir de QE1 (con sus previos anuncios y luego previos anuncios para QE2 y así sucesivamente), el índice mejora proporcionalmente tanto a los anuncios como a la inyección, y empeora cuando hay síntomas de agotamiento o percepción de no expansión monetaria. 

Desde ésta perspectiva, cada vez más se habla de mercados manipulados exógenamente. Para ver artículos relacionados, puede ir al siguiente enlace en Punto de Vista Económico o en este otro, en gurusblog.














viernes, 27 de septiembre de 2013

Fallo judicial y cepo cambiario

Fuente: http://www.aduananews.com/archivos/fallo%20CSJ%20Causa%20syntex.pdf


La ley 19.359 – Régimen Penal Cambiario – fija en su art. 17 facultades al Banco Central de la República Argentina (BCRA) para establecer en los sujetos investigados medidas precautorias, como : “no acodarles autorizaciones de cambios”; “no darles curso a sus pedidos de despacho a plaza”; “no darles curso a sus boletas de embarque de mercaderías”, entre otras.

Recientemente un fallo dictado por la Justicia Nacional en lo Penal Económico, sosteniendo lo prescripto por la ley 26.854, consideró que tales medidas no pueden perdurar en el tiempo, por el contrario, deben estar ajustadas las a un plazo razonable que no afecte garantías constitucionales.

Así, lo indica el fallo del Juez Marcelo Aguinsky, “En este sentido, así como el legislador ha señalado un límite razonable para el plazo de vigencia de las medidas cautelares mediante la ley N° 26.854, al indicar que aquel plazo no podrá ser mayor a los seis (6) meses, y teniendo aquel límite temporal como parámetro, no se advierte que la vigencia de las medidas notificadas mediante la comunicación “C” aquí cuestionada, resulte pertinente actualmente cuando ya han transcurrido cuatro meses desde su dictado”. ( cfr. 23/08/2013 - causa 859/2013 caratulada Syntex S/Amparo)

La decisión judicial ordena al BCRA dejar sin efecto las medidas cautelares contra el accionante. Asimismo, intimarlo a resolver esos procedimientos en plazos razonables para "no afectar la garantía de defensa en juicio" al imputado o sumariado que consagra la Constitución Nacional.-

AQUÍ EL FALLO COMPLETO

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Escuela Austríaca Versus Escuela de Chicago.

Seminario que se brindará el próximo viernes en la ciudad de Rosario. 


lunes, 16 de septiembre de 2013

Value Investing

En esta charla de Juan Ramón Rallo podremos comprender algunos aspectos que tienen que ver con diferentes estrategias a la hora de realizar inversiones.



domingo, 15 de septiembre de 2013

Vaca muerta, la energía potencial de Argentina

A finales de la década de 1950 y principios de la siguiente, subsidiarias de empresas transnacionales
cubrieron el déficit técnico y la escasez de recursos que presentaba argentina para poder alcanzar las fases más difíciles de su industrialización. Hoy, casi 60 años después, la historia parece repetirse; las posibilidades potenciales que abre la reserva de vaca muerta, ponen en evidencia nuevas restricciones.

Siendo probablemente la tercera reserva mundial de petróleo y gas no convencional, solo es posible su aprovechamiento en la medida en que las transnacionales puedan aportar sus recursos y conocimientos para que tales reservas se hagan efectivas y susceptibles de utilización en el mercado energético, solo con ese aporte puede ser  posible saltar el cuello de botella energético que la mal llamada "década ganada", ha generado.

Argentina hoy es una economía cuya estructura, empobrecida y retrasada técnicamente, no puede hacer provecho del mar de recursos en la que está montada. Un empobrecimiento suscitado a la par de la riqueza potencial siempre promisoria, pero siempre esquiva; una economía condenada a su propia dinámica -que por momentos parece ser la muestra cabal de su propia desidia-.

Hay también, ciertos patrones de conducta que pueden explicar -al menos en parte-, algunos de los aspectos mas distintivos de las decisiones estratégicas que ciñen tales situaciones. Una clásica postura en nuestro medio parece ser una especie de despotrique contra el capital y los recursos del extranjero, a los cuales se los advierte como una necesidad, pero nunca se los tolera como un complemento. Así, se deambula en forma permanente por el arco que va de la protección y el subsidio, a la regulación y el control de precios, y de la inflación a las anclas nominales monetarias, coartando las siempre escasas posibilidades de capitalización local, desincentivando lo mejor del emprendedurismo posible e incentivando comportamientos acomodaticios y corporativistas.

La opción dura de competir vía investigación, desarrollo y nuevas ideas, siempre fue soslayada por la opción blanda de la ley hecha a mediada, es más sencillo impulsar una protección efectiva vía impuestos arancelarios -por caso-, que invertir en una mejora productiva que permita desplazamientos de la competencia dictaminados por el consumidor, quien en última instancia, siempre es el mejor juez dictando este tipo de sentencias -aunque inconveniente para los comportamientos anteriormente mencionados-.

Si en Argentina no logramos comprender que somos un país extremadamente pobre, cuya única salida hoy, la provee el sector agropecuario con todo su dinamismo y energía, y sobre el cual recaen permanentemente políticas que profundizan un agudo drenaje para que subsista un sector industrial que solo vive con un eterno respirador artificial, parece no haber salida posible.

Para marchar hacia la riqueza, entiendo, debemos terminar con algunos mitos.

Primero. Instaurar en la imagen del ciudadano común que la regulación económica es inviable y solo una herramienta improvisada por la diletancia de ocasión; la palabra "mas regulación" como lugar común, debe ser reemplazada por "más libertad".

Segundo. Instalar en la imagen del ciudadano común que la apariencia bondadosa de las políticas progresistas en Argentina han tenido un costo profundo, y es la miseria y desocupación en la que en esencia e inevitablemente siempre decantan.

Tercero. Que hay una aparato de poder diseminado en lugares clave del sector público, las artes, los sindicatos, el mundo empresarial y la educación, que hace las veces de apuntalador de las corrientes políticas que sostienen los mitos anteriormente mencionados, allí hay que dirigir la agenda analítica para poder desactivar esas restricciones y frenos al desarrollo.

Cuarto. Que para salir finalmente del eterno dilema del desarrollo trunco, la pobreza estructural, la miseria y la pauperización que corroe nuestra sociedad, el liberalismo no es una inconveniencia ni una conspiración de clase, sino, probablemente, nuestra última oportunidad.

domingo, 2 de junio de 2013

CONGELAMIENTO DE PRECIOS EN ARGENTINA

Como es de público conocimiento, 2013 ha comenzado con algunos temas que se han tornado coyunturales de cara a la agenda económica diaria, temas que luego se van transformando en inevitables tópicos de café que dan tensión a la mesa del domingo. Así, la palabra inflación convive con la palabra “dólar blue" para dejar paso finalmente a la reedición de un viejo concpeto que se resiste a morir: “congelamiento de precios”.

Trazaré entonces algunas apostillas al respecto de este mecanismo -clásico e históricametne inservible-, mediante el cual se pretende frenar una escalada generalizada de precios. Desde su aplicación es claro que se buscan objetivos múltiples. Primero, se pretende amortiguar una escalada inflacionaria para, segundo, poder manipular elementos de repercusión económica para hacer palanca electoral vía inyección dinero en la economía. En este sentido, se debe precisar (una vez más) que hay en economía un hecho que, si bien suele ser motivo de discusión respecto de los grados de verdad, no ha sido rebatido y es aceptado con diferentes niveles de incidencia; INCREMENTOS DE CANTIDAD DE DINERO NO SOLICITADOS PARA HACER TRANSACCIONES, TERMINAN SIEMPRE TRASLADÁNDOSE A SUBA DE PRECIOS. Más claro, si hoy a 10 personas que producen 10 productos que tienen un precio de un peso, se les entrega un peso más a cada una, el primer movimiento será un alza de precios a dos pesos por producto; la economía previamente poseía 10 productos y 10 pesos, luego, 10 productos y 20 pesos (es cierto que es sumamente sintético este ejemplo, dado que hay intercambios temporales y demás dilemas, algunos productos podrán saltar a 4 y otros permanecer en 1 pero no es el motivo ingresar en ese terreno).

Hay quienes se entregan al análisis económico indicando que inyecciones de dinero pueden empujar vía incremento de consumo, a la necesidad de producción, motivo por el cual a más largo plazo, inflación presente puede significar crecimiento futuro. En relación a esto entonces, y a un par de meses de un proceso electoral, hay que recordar que siempre es seductor para los gobernantes que tienen la capacidad de emitir billetes, hacerlo en forma desmedida para entregar poder de consumo a los ciudadanos (la famosa felicidad de corto plazo que tanto cuesta en el largo). Pero en una economía que está en los márgenes de su capacidad de producción, esos billetes se van directamente a suba de precios. Esta suba se da primero en los bienes de consumo, luego en salarios. Sin embargo esto no es percibido inmediatamente por los consumidores que ven la fuente de sus ingresos vía salarios, hay un proceso de tiempo para que adviertan este descalce, por lo que, con la sensación de poseer más billetes y la ficción de estar consumiendo más, se crea una sensación de mejora para el votante, aunque esconde su empeoramiento. Hay un tiempo hasta que el grueso de las personas advierten que "los precios suben por ascensor y los salarios por escalera".

El congelamiento intenta entonces amortiguar la subida más aguda de precios ante el previsto gasto en billetes para afrontar la elección. Con esto se pretende maximizar la sensación de bienestar del electorado, a la par de minimizar la posibilidad de su toma de consciencia vía la observación objetiva de un proceso inflacionario que crece adelante de sus narices.

Así las circunstancias, el congelamiento no es otra cosa que una contraindicación forzada antes que un acompañamiento efectivo para mejorar las condiciones de producción y consumo de la economía. No es ocioso recordar aquí, que el asalariado y los trabajadores son siempre los sectores que pagan los platos rotos de los efectos de negar verdades incontrastables.

A continuación entonces, y confiando que se haya comprendido la anterior dinámica, desarrollo posibles escenarios que se podrán presentar a partir del congelamiento informado sobre una canasta de 500 productos.

Uno de los principios básicos de cualquier teoría económica, es el que indica que dentro de las diferentes características de los bienes de consumo, se encuentran los denominados complementarios y sustitutivos. Los primeros, como su nombre lo indica, “acompañan” positivamente a bienes relacionados, por caso, un celular y la funda. Si se incrementa la demanda de celulares, inevitablemente se incrementará la producción y venta de fundas para celulares, hay otros ejemplos-de manual-, como la nafta y el automóvil y la mermelada y el pan. Los bienes sustitutivos son aquellos de reemplazo y no acompañamiento, en esta línea tenemos la manteca y la margarina, carne de cerdo y carne de vaca, entre otros. Entonces, si cae la demanda de manteca se acompaña un incremento de la demanda de margarina, dado que se sustituye un bien por otro. La pregunta en ambos casos es: ¿Qué hace que caiga o se incremente la demanda de un bien u otro? En el caso que estoy analizando respecto al congelamiento de precios, debemos indicar que son estos movimientos de precios los que primero mueven las cantidades que se demandan. Así, cuando los precios se incrementan, las cantidades demandadas se retraen, cuando los precios bajan, las cantidades demandadas tienden a ser mayores –aquí hay que considerar que las respuestas no siempre son proporcionalmente iguales, más adelante desarrollo este punto-. Entonces aquí viene la primera pregunta que debemos hacernos, para comenzar a comprender el posible escenario que puede generar el congelamiento en contexto de inflación, como el presente en Argentina: ¿Qué puede suceder si se congela el precio de un bien de alta sustitución en un contexto inflacionario como el presente en nuestra economía?

El bien relacionado a ese sustitutivo sufrirá una caída de su demanda en forma importante, continuando con el ejemplo anterior, si se congela el precio de la margarina y se deja libre el de la manteca, SE PERJUDICARÁ ASÍ A LOS PRODUCTORES DE MANTECA -Y OBVIAMENTE A LOS TRABAJADORES-, así las personas comienzan a sustituir manteca con margarina. Es cierto, la mayor parte de las empresas producen ambos bienes, pero de alguna manera, el diagrama de organización de sus plantas y la estructura de costos de las mismas verán producir ciertos descalces no previstos y un reajuste de sectores. Puede suceder que a las empresas no le convenga más continuar con la producción de manteca, cerrando sus líneas de producción dado que quedará desincentivada la búsqueda de producir este bien –en la historia hay infinidad de casos de desabastecimiento que aparecen luego de políticas de congelamiento-.

Si se congela el precio de bienes de difícil sustitución, en principio no habría efectos pronunciados en bienes relacionados. El bien se dejará de demandar o se demandará más dependiendo de otros factores independientemente de los precios y sus movimientos, podemos mencionar, por caso, insulina. Y aquí debemos preguntarnos: ¿Cuáles son los bienes de este tipo en la canasta de bienes congelados en precios? ¿Los hay?

En otra categoría de análisis, también se habla de bienes de alta elasticidad de demanda, de elasticidad unitaria y de rigidez de demanda. Este tipo de análisis intenta aproximarse al comportamiento que hay en los compradores respecto de sus capacidades físicas de consumo y sus gustos y preferencias. Hay bienes cuyyas características indican que, por más que se los pretenda consumir más y más, observan límites rápidos e infranqueables; por caso el pan y la leche. Quien pretenda consumir cantidades crecientes de estos bienes solo logrará saciarse rápidamente, quedando extasiado o engordando a niveles no deseados. En cambio, si esa misma persona puede consumir más y más computadoras, televisores Led con tecnología Smart, tabletas electrónicas, vinos de alta factura y cortes de carne de exportación, intentará hacerlo en mayor medida -y podrá hacerlo físicamente- que en la proporción de los primeros mencionados. Entonces la pregunta aquí es la siguiente: ¿Qué pasa con el movimiento de los precios de este tipo de bienes? ¿Responden igual sus demandas ante el movimiento de precios, bienes con características tan diferentes en tanto percepción del consumidor?

Si se congela el precio de un bien de alta elasticidad de demanda en contexto inflacionario –o sea, tal bien permanece con precio anclado y el resto suben de precio, pueden darse algunos efectos. Hay un efecto de incremento en el ingreso de quien pretende comprar. Digamos, en un contexto de suba generalizada de precios, un bien que queda estancado, hará pensar en un cierto tiempo algo que puede resumirse así: “que barato que está el Led de 42 pulgadas” o también se podrá pensar; “que bien que estoy ganando ahora, dado que me puedo comprar un Led de 42 pulgadas”. Esto se llama un efecto precio, pero también hay un EFECTO INGRESO –y aquí es donde creo, apunta el gobierno-.

Pero esto trae aparejado comportamientos relacionados.

Nada en economía se da en compartimentos estancos. El incremento de demanda de ese tipo de productos vía efecto ingreso, puede no reflejar la realidad subyacente al proceso económico por el cual esos bienes fueron producidos, perjudicando el sistema de costos de este tipo de bienes. Generalmente los bienes de alta elasticidad son los que se alejan de primera necesidad, mal llamados "bienes de lujo" -como los mencionados vinos de primera calidad, cortes de carne especiales, tabletas electrónicas, entre otros-, y cuya estructura de costos es elevada por la alta carga de insumos técnicos y recursos tecnológicos en su producción se requiere. En otras palabras y definiendo el punto; el congelamiento de precio de este tipo de bienes en un contexto inflacionario, es un subsidio directo -e irreal- al consumidor mejor posicionado (el consumidor de este tipo de bienes) que paga el productor y que descarga en la parte de sus insumos de más rápida adecuación en su estructura de costos de corto plazo, o sea EL TRABAJADOR. Así, se crea un descalce estructural creando una posición difícil de sostener en el mercado en el mediano plazo; las posibilidades de aparición de despidos de corto plazo y de racionalización de personal para ajustar, en el mediano plazo pueden empujar una caída de demanda de otro tipo de bienes para ajustar (que son los que se demandan como primera necesidad vía el sector asalariado que comienza a perder trabajo).

Si se congela un precio de un bien de elasticidad rígida de demanda, produce un efecto diferente. Recuerdo que elasticidad rígida quiere decir que, independientemente al movimiento de precios, estos bienes no repercuten fuertemente en su demanda. Si sube el precio, las personas deben adquirirlos dado que son de primera necesidad -la leche y el pan-. Pero si sus precios bajan, los consumidores no salen corriendo a hacer colas para comprar, dado que no se ven motivados para ello. Como el bien debe ser consumido independientemente de la variación de precios, dado que la rigidez indica necesidad, entonces, en un contexto inflacionario, congelar el precio de este tipo de bienes generará transferencias desequilibradas. Por un lado quienes poseen bajos ingresos recibirán la misma transferencia (el mismo beneficio supuesto del congelamiento) que quienes poseen ingresos elevados. Aquí el primer descalce, dado que no hay en el fondo de este movimiento, una “justicia distributiva”, por llamar de alguna manera al movimiento resultante del congelamiento, aunque nuevamente aquí la paradoja; se perjudica relativamente a las personas de menores ingresos, pero se percibe generalmente una mejora que se anuncia políticamente correcta.

En otra perspectiva comparada, también hay que indicar que la canasta de compra de salario de los trabajadores de menores ingresos, contiene mayor porcentaje de bienes de primera necesidad que de bienes de lujo, por caso y para apuntalar la explicación daré un porcentaje arbitrario; el 90% de los bienes que adquiere la canasta de los salarios más bajos son bienes de primera necesidad y solo el 10% bienes de lujo. En cambio el 10% de la canasta de las porciones más acomodadas de la sociedad, son bienes de primera necesidad, y el 90% son bienes de lujo. Estas diferencias se deben tener en cuenta para analizar el efecto de un congelamiento de precios en contexto inflacionario.

Es necesario finalmente cerrar este breve análisis al respecto del tan mencionado sistema de precios congelados que, cuando hay intervención de precios suelen desarticularse las motivaciones económicas subyacentes a las diferentes voluntades de oferentes y demandantes. Un mercado intervenido en forma creciente, generalmente termina imponiendo la necesidad de más intervención a consecuencia de mayores desequilibrios en mercados relacionados, los que no reflejan la realidad de decisiones fruto de una libre elección entre oferentes y demandantes. Una medida que al principio fue motivada por un ideal de justicia distributiva, termina siendo el puntapié inicial de un injusto y desequilibrado sistema de precios que decanta en una injusticia generalizada.

viernes, 10 de mayo de 2013

La inflación y un principio irreductible

La mejor forma de combatir la inflación es blanqueando la economía. O sea, no descalzar la oferta y la demanda con papeles pintados. Toda producción económica se intercambia con más producción, no con ganas de consumir o producir; la capacidad de consumo deviene de la capacidad previa de haber producido lo necesario para poder intercambiar. Cuando se incentiva la demanda con impresión monetaria sin respaldo en producción previa, inevitablemente deviene una escalada de precios. Y por más que Guillermo Moreno se empecine en controlarlos, es imposible hacerlo; es como querer ir tapando géisers con el pié.

jueves, 9 de mayo de 2013

CEDIN


Hace 48 horas la administración económica de gobierno ha lanzado una herramienta financiera especialmente diseñada para canalizar divisas del circuito negro al circuito formal, se dice que el objetivo no es solo el blanqueo de capitales fugados, sino la canalización de este recurso no utilizado, en forma de inversión hacia la economía real. La herramienta que supuestamente realizará tal canalización se presentó el martes y se ha denominado como; Certificado de Depósito Para la Inversión o CEDIN. Va entonces mi interpretación del mecanismo y sus posibles movimientos, no sin dejar mi opinión al respecto.


CEDIN es un bono en dólares que se va a habilitar para aquellas personas que pretendan "blanquear" sus dólares no declarados o declarados pero no ingresados al circuito -dólares legales-. Alguien que posea dólares en una caja de seguridad o debajo del colchón, y quiere comprar una propiedad, podrá hacerlo sin verse obligado a declarar la ruta de obtención de esos recursos, siempre que se dejen esos dólares en el Banco Central y éste a cambio entregue un papel que representa esa misma cantidad de dólares llamado CEDIN. Sería entonces una especie de cuasi-moneda respaldada en su reserva de valor en dólares estadounidenses encajados en el central.

Luego, a medida que este bono o cuasi-moneda llamado CEDIN, comienza a utilizarse para transacciones, se abre otro parámetro -que decantará en un nuevo mercado-, y tendrá relación con la carga subjetiva de quien tomará cedines (puede ser quienes vendan una propiedad tomando en pago tal bono o cuasi-moneda). Posteriormente puede suceder que, quien recibió el bono, esté en situación de pretender la liquidez de los dólares antes de 2016 (que es el momento en el cual el bono paga el neto nominal que representa en el banco central) y, como el central no se lo cambia hasta esa fecha por los dólares que representa, habrá un intento por cambiarlo en el mercado. Obviamente, el mercado pagará una menor cantidad que su valor nominal; el comprador del papel descuenta el riesgo y se hace cargo del tiempo, y eso, lógicamente, lo cobra quien compra el bono y lo paga quien lo vende. Una vez que este proceso cobra dinámica, quien se hace de bonos vendiendo una propiedad, también descontará riesgo y cobrará extra por la adquisición de un valor con menos riesgo que el bono (la propiedad), por lo que el bono comenzará a oscilar sobre otros parámetros más allá de los acostumbrados entre el dólar y el peso. A la vez, habrá un pasivo creciente del central, aunque con un creciente stock de dólares. De esta manera se estaría paliando temporalmente la recesión inmobiliaria y, supuestamente, el descalce entre las paridades de dólares negro y oficial, pero a costa de incrementar el pasivo del central y los compromisos futuros de la administración pos 2015, vendría así un tercer tipo de cambio encubierto, que debería oscilar entre el negro y el oficial.

Respecto de las cajas de seguridad, por caso, podría suceder que, si no se dinamiza el mercado de CEDIN con este primer impulso (que descansa finalmente en una decisión voluntaria de los tenedores de dólares) y continúe el problema de escasez de dólares, se pretenda ir por el contenido de ellas. Así, irán directamente y en donde encuentren dólares, pondrán (¿compulsivamente?) CEDINES y depositarán los dólares en el central. Existe ese riesgo, y si finalmente la justicia confirma ser la presa de ataque desde otro flanco, tendríamos la tormenta perfecta y la suma de todos los miedos en forma de un abordaje en pinzas a la propiedad y sin posibilidad alguna de defensa de la misma. Espero haber sido claro.

sábado, 26 de enero de 2013

EL MERCADO: Clásicos, neoclásicos y austriacos.

A continuación podrán observar un vídeo en el cual el profesor Israel Kirzner traza una definición y desarrollos claros sobre la historia del pensamiento económico. En el mismo verán que se llega con una claridad inusual a la esencia conceptual que marca la diferenciación de las tres corrientes de pensamiento más importantes en ciencia económica y la base metodológica de sus postulados.



sábado, 8 de diciembre de 2012

APOLO XVII


El siete de diciembre se cumplieron 40 años de la última misión a la luna; Apollo XVII.

En el vídeo podrás observar a los astronautas cantando, corriendo, saltando y hasta uno de ellos hacer un blooper, probablemente debido a un retardo en su adaptación sensorial al nuevo entorno de fuerza de gravedad. Lo podrás ver allí por el minuto 8.

Su tripulación. Comandante Eugene A. Cernan, piloto del módulo lunar, el geólogo Harrison H. Schmitt -al que llamaban con el apodo Jack- y el piloto del módulo de mando Ronald E. Evans.

Como siempre se recuerda a los tres primeros que allí llegaron -Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin-, considero que es un digno, merecido y equilibrado homenaje recordar también a los tres últimos.



lunes, 3 de diciembre de 2012

Las crisis y los mitos

Interesante punto de vista de John Allison al respecto de la crisis y la liberalización. 

La crisis financiera y el mito de la liberalización financiera


por John Allison
John Allison es Presidente y CEO del Cato Institute.

Los partidarios de un Estado grande han construido la política económica sobre una serie de mitos. Uno es que los ‘capitalistas ladrones’ se aprovecharon del hombre común y corriente para crear sus fortunas. De hecho, los grandes industrialistas, como John D. Rockefeller, mejoraron dramáticamente la calidad de vida de todos. Otro mito es que el New Deal del presidente Roosevelt acabó con la Gran Depresión, cuando de hecho la depresión no se acabó hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando sus políticas fueron abandonadas.

El nuevo mito es que la reciente crisis financiera y fracasada recuperación fueron causadas por la liberalización bancaria y la ambición en Wall Street. En honor a la verdad, la industria de la banca nunca fue desregulada. Hubo un aumento masivo de regulaciones durante la administración Bush, incluyendo la Ley de Privacidad, la Ley Patriota y la Ley Sarbanes-Oxley. La industria de la banca fue mal regulada, no desregulada. Estas nuevas leyes dirigieron fundamentalmente mal la administración del riesgo bancario. Siempre ha habido mucha ambición (y miedo) en Wall Street. Sin embargo, no hay ni una gota de evidencia de que una plaga de ambición invadió las finanzas.

La crisis financiera fue principalmente causada por la política estatal. No vivimos en un libre mercado. Vivimos en una economía mixta. La industria de la tecnología es en gran medida libre de regulaciones y como resultado se ha desempeñado bien durante varios ciclos económicos. Los servicios financieros constituyen la industria más regulada en el mundo, y como esto es así, no sorprende que la industria haya sido tan problemática.

La verdadera causa de la crisis financiera fue una combinación de errores por parte de la Reserva Federal, junto con la política estatal de vivienda, que fue implementada por Freddie Mac y Fannie Mae. Nada de esto hubiera existido en un mercado libre.

A principios de los 2000 Alan Greenspan estaba acercándose al final de su carrera en la Fed mientras que EE.UU. estaba experimentado una pequeña corrección económica. Greenspan quería salir como un héroe, entonces él ‘imprimió’ dinero para crear unas tasas de interés reales negativas gracias a las cuales uno podía prestar a una tasa menor a la tasa de inflación. Esto condujo a un gigante incremento del endeudamiento.
Cuando la Fed imprime dinero pensamos que somos más ricos de lo que en realidad somos y esto crea un consumo excesivo. El consumo en gran medida migró hacia el mercado de bienes raíces residenciales gracias a las cuotas de préstamos asequibles para vivienda impuestas por el Congreso sobre Freddie y Fannie.

Por cierto, la vivienda constituye un consumo más no una inversión. Usted puede consumir una casa de igual manera que consume un auto. Durante la bonanza liderada por el Estado, la vivienda experimentó un excedente de capital en medio de un déficit de capital para los innovadores comerciales.
Irónicamente, en lugar de ser causada por la ambición, la causa filosófica de la crisis financiera fue el altruismo. El altruismo no es lo mismo que la benevolencia. Todos son más importantes que usted, según el altruismo. Como lo interpretan los estatistas, el altruismo significa que el colectivo es todo y el individuo no importa.
Todos tienen el derecho a una casa agradable. ¿Provista por quién? Todos tienen el derecho a una atención médica gratuita. ¿Provista por quién? ¿Mi derecho a la atención médica gratuita es mi derecho a obligar al doctor a proveer la atención o de obligar a otro a pagar por mi doctor? Todo esto está en conflicto con el concepto tradicional de derechos en EE.UU. Según este concepto, cada uno de nosotros tiene derechos sobre lo que uno produce. No tenemos derecho a disponier de lo que otra persona produce.

EE.UU. debe cambiar radicalmente de dirección. El fundamento para ese cambio es filosófico. La cura para nuestros problemas son los principios que hicieron de EE.UU. una nación grandiosa en primer lugar: La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Usted tiene un derecho moral sobre su propia vida y sobre el producto de su trabajo, incluyendo el derecho de regalar cuanto desee de lo que produce a quien usted desee regalárselo. Los conceptos políticos que se derivan de estas ideas filosóficas son los derechos individuales, un Estado limitado, los mercados libres —o, dicho de manera más sencilla, el capitalismo.
Este artículo fue publicado en la revista Forbes (EE.UU.) en la edición del 10 de diciembre de 2012.

sábado, 6 de octubre de 2012

PARÁMETROS ECONÓMICOS

Hace unos días la presidente Cristina Fernández de Kirchner dió apertura a la cátedra Argentina en la Universidad Georgetown de Estados Unidos. El momento fue esperado con ansias, entre otras cosas, por la posibilidad de la que dispondrían los alumnos de hacer preguntas a nuestra mandataria, alternativa virtualmente vedada en el contexto local más allá de algunos intercambios pasajeros y efímeros al ingreso o salida de algún acto de gobierno.

La presidente argentina en el grueso de las respuestas no abordó los puntos que se le habían solicitado en las preguntas, fue un compendio de giros y rodeos para salvar los conceptos que forman el núcleo duro de las decisiones económicas que su gestión viene profundizando. Si bien en la conferencia se habló de ciclos históricos y políticos, nos interesa aquí resaltar dos puntos importantes que tienen que ver con el dinero y el tipo de cambio. Se pretende explicar parte de las inconsistencias que aparecen en los argumentos oficiales de política económica, a la vez que mostrar ciertos aspectos de la dinámica que obtura el poder de compra de los ciudadanos cuyos ingresos descansan en salarios -a la vez que los mantienen en una ficción de mejora-, mediante licuación por efectos inflacionarios.

En un momento de la argumentación Cristina Fernández recordó y fustigó el período de convertibilidad, indicó que es irrisorio pensar un dólar equivalente a un peso como anclaje nominal; las diferencias de las estructuras económicas que una y otra moneda representan es el argumento central para negar aquella equivalencia. Si bien posee veracidad tal conclusión, en ella tan solo se observó una parte de la película, la estática. Lo importante como anclaje entre las monedas y que pone en alarma la imposibilidad de igualación entre economías con diferencias estructurales tan agudas, no es el número en sí, sino la dinámica y la variación de aquello que el número representa. La visión cobra otra cualidad incorporando parámetros dinámicos y ahí lo que ingresa como aspecto determinante es el tiempo.

Cada moneda representa, sintéticamente, la productividad del ciclo de negocios y de bienes y servicios de una economía en términos de la otra; mantener inamovible a lo largo del tiempo el tipo de cambio entre dos monedas quiere decir que la productividad del ciclo de producción de esas economías, en ese mismo tiempo, no ha variado. Por ejemplo, un peso representa en una economía 10 productos de 10 centavos, y un dólar representa en otra 10 productos de 10 centavos de dólar. Si luego de diez años la economía que representa dólares ha multiplicado la productividad y ahora ha creado 20 productos, un dólar representará más en términos de bienes y servicios que un peso. Por lo tanto, las personas en el mundo pretenderán obtener dólares y no pesos. Tal vez hemos simplificado el ejemplo en demasía, dado que no se incorpora el efecto de la emisión y el mercado del dinero puntualmente, pero para los fines de la explicación es pertinente y muestra una dinámica que en economía es insoslayable.

Haber mantenido un peso igual un dólar en la década del 90 significó que la productividad media de la República Argentina se incrementó en igual intensidad que la productividad media de Estados Unidos. Y es ahí donde el modelo de convertibilidad falló y debió haber sido ajustada la simetría ya en 1994.

Ahora bien, mantener vía intervención durante un cierto tiempo una paridad nominal sin ajustes -supongamos de 4,5 a 1-, entre dos economías asimétricas como la Argentina y la de Estados Unidos, recrea igualmente el efecto mencionado sobre la convertibilidad.

Solo debemos cambiar el número 1 por el número 4,5 en los billetes y, si se mantiene inamovible esa paridad a lo largo de los meses, estamos esencialmente montados en la misma dinámica que en plena época convertible. Hoy la paridad está apuntalada por otro tipo de intervención, nuevamente un factor exógeno a los determinantes estructurales que definen la paridad de las monedas está obturando la tendencia a sus equilibrios; en algún sentido continuamos en convertibilidad. Argentina en los últimos años ha controlado el mercado cambiario haciendo todo lo posible para anclarlo y dejarlo librado tan solo a pequeños movimientos por temor a la escalada inflacionaria, de esta manera la productividad estructural Argentina es obligada a correr en paralelo a la de Estados Unidos, representada por el dólar. Intentar algo así es como obligar a un niño que comienza a dar sus primeros pasos, a mantener los tiempos de Usain Bolt en la prueba de 100 metros de velocidad. Primera falacia del discurso al descubierto.

En otro momento la presidente hizo referencia a la cantidad de dólares per cápita que poseen los habitantes argentinos, argumentando que los brasileros poseen algo así como 6 dólares y los argentinos alrededor de 1300. Es sencillo confirmar la veracidad de tal aseveración con tan solo multiplicar esos números por la cantidad de habitantes y comparar el resultado con las reservas líquidas de una y otra economía. Haciendo esto podemos ver que el dato para argentina da 52 mil millones de dólares, aunque para Brasil da tan solo mil doscientos.

Para ejemplificar lo que significa manejar los números de la manera que lo hace nuestra presidente y sus asesores, recurriré a un ejemplo sencillo de la cotidianeidad de nuestras vidas. Imaginemos a Rodrigo, un joven de mediana edad que observa los efectos del invierno en su abdomen prominente y decide ir a un gimnasio con la intención de verse bien en este verano que se avecina. El dueño del gimnasio y a sabiendas de la competitividad de los hombres por levantar más y más peso decide, para incrementar su clientela, cambiar los números de las pesas.

Así, los discos que pesan 5 kilogramos los denomina con una inscripción que dice 10 Kgs, a los de 10 con 20 y así para todos los pesos del gimnasio. De ésta forma y al poco tiempo de comenzado el trabajo, Rodrigo encontrará rápidamente que levanta pesos insospechados, se siente fuerte y adentro del gimnasio todo es alegría y vigor; las personas levantan cientos de kilogramos y se van de allí satisfechas a sus hogares.

Pero como la vida no se reduce a un entorno cerrado y simulado en una forma tan acotada y predecible, tarde o temprano llegará el momento en que Rodrigo irá, por caso, a un cumpleaños. Charlando con amigos decide contar que en el gimnasio levanta ciento cincuenta kilogramos en el ejercicio de pecho. Sorprendidos al principio y observando la simetría de su cuerpo, sus amigos descreerán de la afirmación y, con cierta dosis de jactancia, transformarán a nuestro entrañable Rodrigo en el hazmerreír del cumpleaños. Sin embargo, hastiado y con la fuerza del convencimiento, Rodrigo se empuja a redoblar la apuesta. Propone entonces para ir al día siguiente al gimnasio que designen para demostrar su fuerza efectiva.

Llegado el momento colocan sobre sus brazos el rigor de ciento cincuenta VERDADEROS KILOGRAMOS de puro hierro. A sabiendas de la imposibilidad de Rodrigo y “conociendo el paño”, cuidan de no soltar todo el peso sobre la humanidad del entrañable proyecto de atleta, lo hacen lentamente y ven como su cara comienza a emanar gestos de un esfuerzo inconmensurable, cambia la tonalidad del color de la piel a la vez que denota cierta desdicha y desilusión en el movimiento de sus cejas y su frente.

Luego de unos minutos y en medio de intercambios para atemperar el desasosiego de Rodrigo, quitan peso y dejan la barra con 75 kilogramos. Rodrigo se entrega a un nuevo esfuerzo y ve que ahora si, su fuerza se corresponde con el movimiento.

Terminada la experiencia entonces, Rodrigo indica que había sido instruido con otros pesos y otros parámetros, a lo que sus amigos responden que los pesos eran los mismos que aquí cuando elevó el hierro puro, que eso no había cambiado a términos de la física, sino que el dueño del gimnasio a donde había desarrollado su entrenamiento era un mentiroso; que un kilo es eso que tanto le costó aquí y no aquello otro que tan poco sintió allí. Terminan la experiencia de luz que el encuentro permitió con una frase y una amigable palmada de hombro; “Bienvenido a la realidad…”.

Hoy en Argentina los trabajadores están sufriendo el efecto Rodrigo aunque aún no lo han percibido con la contundencia del ejemplo. El dueño del gimnasio (o mejor dicho la dueña) comienza a necesitar cerrar libertades para evitar la socialización y el intercambio económico individual de sus dirigidos con el resto del mundo. Paralelamente, pretende indicar a otros gimnasios que el concepto de peso -la denominación kilogramo-, no es el que a lo largo del tiempo han creído que era y que, en definitiva, todo esto es una construcción fruto de negociaciones y pujas sociopolíticas. Olvida la representación de la producción que tales números conllevan en sí mismos, la cantidad de peso en bienes y servicios que un billete puede levantar y que depende directamente de la productividad del trabajo y del fondo de trabajo acumulado y acumulable de una economía; SU FUERZA.

A diferencia del entrañable Rodrigo nuestra presidente y sus asesores no se atreven a probar sus postulados con el rigor de la experiencia, y es por eso que desdeñan y evitan ser preguntados; se saben interpelados. Saben más que ninguno de nosotros que, a ciencia cierta y con el peso adecuado, la economía argentina mostrará su fuerza como Rodrigo con ciento cincuenta kilogramos en sus frágiles brazos.

jueves, 7 de julio de 2011

¿Crisis o toma de ganancias planificada?

Si al siguiente video le agregamos que los valores monetarios que se muestran esfumados, finalmente aparecieron en forma de inyecciones de reactivación, podremos concluir que no existió crisis alguna, sino una formidable creación de ganancias y trasnferencia.