Quienes están a favor de esta medida y la defienden a capa y espada, están reconociendo implícitamente que el sistema de precios es el único y mejor "asignador de recursos" y "mecanismo re-distribuidor" -aunque aún no han logrado captar el concepto y menos aún la realidad desde donde emana el mismo-. Al centrar sus esfuerzos en los precios, reconocen la importancia de los mismos. O sea, con su acción están reconociendo implícitamente que no se trata de un problema de voluntad política (como creen), sino uno de nominalidad económica (que aún no perciben). Y se puede evidenciar esto tan solo mirando la dirección a la que apunta el esfuerzo que están haciendo, que es, precisamente; controlar precios -acción estéril por cierto-.
Ya reconocido implícitamente que los precios son las mejores y únicas señales de mercado para que las personas definan sus decisiones, viene el tema de la vigilancia. En cuanto a ésto, aún les falta percibir que la mejor forma de "cuidar los precios", es dejándolos libres.
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