miércoles, 22 de abril de 2015

El Populismo Industrial.

Un crudo análisis de la coyuntura argentina realizado por el economista José Luis Espert.


lunes, 6 de abril de 2015

Definir la pobreza no es estigmatizar

En los últimos días ha vuelto a estar en agenda la pobreza como tema. Desde las dependencias públicas los funcionarios parecen encolumnarse detrás del argumento que indica que la pobreza es de muy difícil definición. Hace unas horas el Director del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), Lic. Norberto Itzcovich, ha declarado: "No resulta fácil definir qué es pobreza". Días pasados el Ministro de Economía, Dr. Axel Kicillof declaró, con su acostumbrada petulancia intelectual y un dejo acusatorio; "la pobreza es una definición estigmatizante". De esta manera, el Ministro deja el campo minado para señalar a quienes podrían intentar profundizar, medir o tan solo observar la condición de pobreza de las personas.

La particular sentencia de Kicillof se presenta apta para acusar de discriminación al bienintencionado ejercicio por indagar aquellos factores que pueden determinar la condición de pobreza. A sabiendas de esto, considero que hoy, Argentina, es un país que claramente se ha empobrecido -independientemente a la cantidad de artefactos que puedan rodearnos y los trabajos a los que circunstancialmente podemos acceder-.

Parto para sostener esta postura luego de haber definido la pobreza, un ejercicio tan difícil para el Director del INDEC y tan estigmatizante para el Ministro de Economía. Y defino la pobreza de la siguiente manera:

La pobreza es el grado de imposibilidad de acceso a bienes con los que las personas sobrepasan la subsistencia primaria, y que se utilizan tanto para la salud y el disfrute como para el desarrollo de sus vidas en producción, intercambio y libertad.

Ponga el lector el número que quiera.

viernes, 3 de abril de 2015

Riqueza y pobreza. Argentina y Japón.

Japón es rico porque es pobre. Argentina es pobre porque es rica.

¿Crees que los japoneses podrían darse EL LUJO de obstruir los ingresos y egresos de Tokio el 80% de los días del año?Esos SON LUJOS que solo los países ricos se podrían dar. No ellos.

¿Crees que los docentes japoneses se podrían dar EL LUJO de estar tres meses por año sin educar a las nuevas generaciones?

Esos SON LUJOS que solo los países ricos se podrían dar. No ellos.

¿Crees que los dirigentes japoneses se podrían dar EL LUJO de solucionar sus diferencias políticas sin profundidad analítica y guiados por caprichos de universitario poniéndose palos en la rueda en lugar de acordar para que no haya frenos que los empobrezcan?

Esos SON LUJOS que solo los países ricos se podrían dar. No ellos.

¿Crees que los Japoneses podrían darse EL LUJO de no estar pensando constantemente en diagramar para mejorar y actualizar su infraestructura de transporte y telecomunicaciones en lugar de utilizarlas despreocupados por décadas y décadas?

Esos SON LUJOS que solo los países ricos se podrían dar. No ellos.

La pobreza y la riqueza es una condición, no un estigma. Tampoco es una condición digitada, premeditada en forma consciente por algo o alguien. SE PUEDE SER POBRE SIENDO RICO Y SE PUEDE SER RICO SIENDO POBRE.

Pero también se puede ser pobre POR SER rico. Y se puede ser rico POR SER pobre.

Y se puede ser pobre PORQUE SE ES rico, y se puede ser rico PORQUE SE ES pobre.

Hay sutiles diferencias. La riqueza no está definida en la posesión de valijas de dinero, abultadas cuentas en bancos, lujosos yates y estruendosos autos en un garaje. Y la pobreza no está definida por una especie de decreto de imposibilidad de acceso a esas opulentas posesiones. Un japonés que vive en 20 metros cuadrados en el centro de Tokio es más rico que un argentino que posee una hectárea en el conurbano bonaerense con salida mediante un arroyo hacia el Río de La Plata (el más ancho del mundo).

¿Es realmente más rico ese japonés ENVASADO EN TOKIO respecto al argentino HOLGADO EN BUENOS AIRES?

Espero haber ayudado a que lo pensemos. Solo volviendo a pensar este tipo de cuestiones podremos comenzar a dar los primeros pasos para cambiar nuestra situación.


miércoles, 11 de febrero de 2015

EL MITO DEL DESENDEUDAMIENTO ARGENTINO

Supongamos que contrajimos una deuda del 20% del valor de nuestra propiedad cuando nuestro ingreso es de 20 mil pesos y la propiedad, a precios de mercado, tiene un valor de 200 mil, así las cosas la deuda es de 40 mil pesos. Si suponemos que el ingreso es un sueldo, tendríamos dos sueldos de deuda.

Si durante diez años nuestro ingreso salta 5 veces, pasando a ser de 100 mil pesos, y nuestra casa duplica su valor llegando a 400 mil pesos y la deuda se reduce al 15% de tu casa: ¿Estamos más, igual o menos endeudados?

-El nuevo valor de la deuda pasa a ser de 45 mil pesos, nominalmente se ha incrementado un 12% (el número a secas, de 40 mil a 45 mil pesos).

-La nueva deuda equivaldrá prácticamente a la mitad de un sueldo, lo que evidencia que se redujo en forma drástica en proporción a ingresos. O sea, la relación deuda/ingreso -con la que podemos medir la capacidad de pago- mejoró, pasando de estar endeudado en dos sueldos a medio. Generalmente se dice que "estamos menos endeudados" y habrá más gente dispuesta a prestarnos.

-Si la deuda ahora pasa a ser del 15% del valor de nuestra propiedad, también la deuda ha caído en 25% como porcentaje de ese valor (pasó del 20% al 15%).

¿Será posible que nadie quiera prestarnos en ese contexto? Es difícil.

Bueno, el punto es que hay parámetros que, siendo positivos, cuando se los observa como resultado de una película completa ya no dicen lo puntualizado más arriba. Porque: ¿Realmente estamos menos endeudados si no podemos mostrar que hicimos bajar la deuda más que un 5% de la relación patrimonial, cuando los ingresos pasaron a incrementarse 500% y eran el 10% del patrimonio al principio para ser el 25% del patrimonio al final?

NO. No estamos menos endeudados Y PODEMOS PASAR A SER MENOS CONFIABLES CUANDO TODOS LOS NÚMEROS MUESTRAN DATOS POSITIVOS.

Así las cosas, el proceso comienza a tener otro punto de vista para quien pretenda prestarnos dinero. Y esa pregunta nos pone adelante de una verdad que no puede ser contestada solo con números y datos estadísticos.

Ahora propongo al lector que vuelva al ejemplo y realice algunos pequeños cambios.

Precio de la casa = PBI
Ingreso = precio de la soja
Relación deuda/precio de la casa = Relación deuda/PBI.

NO TODO EN ECONOMÍA ES VISLUMBRAR PARÁMETROS NOMINALES Y REALES.

domingo, 18 de enero de 2015

Thomas Piketty, el marxismo y el relato.


Por estas horas el economista francés Thomas Piketty está en Argentina. Gran parte del mundo de esta ciencia esta hablando de el y su trabajo. Como siempre, hay quienes hablan sin haberlo leído y otros que toman posiciones de altura argumentando que lo han leído completamente no solo una, sino varias veces. Por mi parte soy de los que está a medio camino, aún leyendo su libro (está en inglés y ya de por sí soy lento para leer en castellano, doblemente lento para hacerlo en inglés). Pero de todas maneras voy a dejar mis comentarios sobre lo que hasta ahora he observado y que me ha llamado la atención.

El economista francés, según se dice, se apoya en Marx para desarrollar todo su andamiaje y su supuesto "gran nuevo conocimiento", del que se desprenderían grandes nuevas formas de operar para la ciencia económica -de ahí su nombre "El Capital en el Siglo XXI"-. Sin embargo, encuentro que, desde el inicio, hay una flagrante equivocación sobre el concepto de capital desde el mismo Marx.

Me voy a explicar intentando compactar de la mayor y mejor manera posible este yerro que observé (siempre dando por sentado que Piketty está parado sobre cimientos marxianos), y a riesgo de poder incurrir en algún olvido o exceso de simplificación que pueda llevar a algún yerro propio. En adelante el lector encontrará, probablemente, una excesiva cantidad de paréntesis, pido disculpas. Pero en estos formatos no es del todo cómodo y claro el utilizar "nota al pié de página".

Lo que Piketty define y entiende como capital, está total y completamente mal desde una visión marxista -a la que supuestamente el apela-. Y es también inaceptable la pretensión de "aggiornamento de El Capital para el siglo XXI": El capital, conceptualmente, no es un stock, y menos aún algo que se hereda. Y el libro "El Capital" tampoco habla de un sotck al que pueda percibirse esencialmente con los sentidos. Piketty parece creer que el capital es una bolsa de dinero, una cantidad de bienes acumulados, máquinas o cantidad de tierra a disposición.

El capital es un proceso de reproducción constante que perméa en nuestras mentes y se refleja en forma espasmódica en cada certificación comercial de propiedad y transacción (sí, ya se, inentendible y muy parecido a una superchería, pero eso es Marx mis estimados lectores, de la idea a la materia y de ésta a la idea nuevamente, para volver a dilucidarla). O sea, ficciona cobrar su forma concreta desde una escritura hasta una boleta de compra venta de cigarrillos, pasando por una compra de acciones o una empresa para segmentarla y venderla, hasta el cierre certificado de una transacción de oferta y demanda en el mercado de trabajo. Siempre, claro está, reitero, desde Marx.

Nuevamente, el capital "encarna" -por llamarlo de alguna manera-, gracias a la estructura institucional formal al momento de la transacción, ni antes, ni después. Y para ello (para que “encarne”, proceso indispensable para que crezca y haya acumulación en el sistema, de ahí la importancia en Piketty dado que habla de crecimiento) debe haber una especie de "crono-estructura de conteo" (algo así como los que toman el tiempo en una carrera de autos, y los marxistas suelen mofarse de los contadores argumentando que aún hoy no han captado la esencia de su rol en el sistema y se quedan haciendo piruetas para ayudar a evadir impuestos cumpliendo normas legales preestablecidas). Antes o después de ese momento de “encarnación”, el capital se escinde, es algo muerto que solo vive en las mentes ya acostumbradas de las personas que funcionan como autómatas guiadas por una búsqueda que no saben bien que es (desde ahí el tan mentado tema de la toma de consciencia de clase y la forma de pensar con la cabeza del amo bajo el sistema "ficcional burgués"). EL CAPITAL NO ES UN STOCK, ES UN CONCEPTO. Es cierto que Stock también es un concepto, pero no hay neutralidad para hacer un pasaje de términos. No es lo mismos Stock que Capital en Marx.

Todo lo anteriormente mencionado Piketty ni lo tiene en cuenta, de hecho, creo que ni lo sabe, que no tiene ni las más mínima idea.

Soy una persona que no se define como marxista, sino todo lo contrario. Sin embargo, intento leerlo para poder mejorar mi crítica hacia esos trabajos y el de sus adláteres en el momento que sea necesario, en especial en mis aulas y todo para mejorar la calidad de este tipo de entrega a mis alumnos, para que no se dejen engañar con supercherías, sea la original (Marx) o las malas copias (los pikettys y cía).

Espero que se haya entendido algo. No es sencillo llevar la esencia de estos temas a "todos y todas".


viernes, 26 de diciembre de 2014

Conspiración.

Hay demasiados analistas que desarrollan sesudas observaciones sobre los precios del petróleo sugiriendo que, efectivamente, habría una especie de "conspiración de precios" que pone a Estados Unidos en un lugar de reposicionamiento global respecto a competidores que amenazaban su supremacía. Esa acción de manipulación de precios sería la causa principal de la caída de Rusia y Venezuela, entre otras economías. Algunas de estas miradas pueden chequearse aquí y aquí.

Entiendo que se debe nutrir el acotado desarrollo de un concepto para que el lector desprevenido no confunda causas con consecuencias. Intentaré ser breve al respecto.

El argumento de la conspiración para analizar la caída de esas economías cuando baja el precio de la principal y casi única producción, es idéntico al argumento de un jugador de ruleta que, apostando todo su dinero a un número y color, acusa al Crupier y al dueño del Casino de estar conspirando contra el cuando, efectivamente, se hace presente la casi segura probabilidad de perder todo con esa monocorde apuesta.

Diversificar la cantidad de opciones para tener más probabilidad de ganar con alguna de las alternativas, y no agigantar la alternativa de perder todo achicando el rango de posibilidad, es esencial para comenzar a diagramar cualquier decisión de política económica o lo que fuere que tenga que ver con estar un poco mejor mañana en comparación a la situación actual.

Rusia y Venezuela venían más o menos aguantando con los precios de la energía por las nubes pero, ahora que ha bajado, están al borde de colapsar.

Es cierto que "te pueden hacer una cama". Pero para que la cama sea hecha, tiene que haber del otro lado un idiota que se acueste.

Sin monodependencia económica no hay conspiración de precios. ¿Se entendió?



La caricatura fue extraída de KAL's cartoon

domingo, 30 de noviembre de 2014

La insoportable levedad del pequeño revolucionario.

En Cuba, los trabajadores, por 5 dólares al mes limpian y ordenan los baños y dormitorios que utilizan los turistas europeos. En Cuba, los cubanos no pueden disfrutar de las mejores playas porque van presos si los encuentran en ellas, dentro del perímetro restringido y solo disponible para los turistas. En Cuba, los ingresos son migajas de miseria.

Los adláteres de ese paupérrimo régimen se consuelan pensando que es un esfuerzo válido, dado que los ingresos en concepto de turismo generan los recursos para mantener con vida la revolución igualitarista. Cuando la miseria ya se torna objetiva, insoportable y cruel a los sentidos de cualquier observador desprevenido, aparece "el bloqueo" como la palabra mágica con la cual se pretende exculpar al régimen de los hermanos Castro. Sin embargo, va quedando claro para todo el mundo que ese argumento es una completa idiotez.


En Argentina, el salario de los trabajadores cada vez más, es menor. Y cada vez más es mayor la parte del mismo que el Estado se lleva mediante impuestos. El ministro de economía dice que "esa quita es una ayuda solidaria que hace el trabajador para la asignación universal por hijo y las obras públicas". Cuando no se puede defender la postura porque la infraestructura es un completo desastre y la asignación universal muestra la miseria de nuestra sociedad, se echa la culpa de todo eso a los conspiradores que propenden a la inflación, el golpe destituyente y la interferencia en la obra pública mediante denuncias de corrupción. Toda una paranoia a la cubana que parece ir decantando en miserias muy similares.

Mientras tanto, los idiotizados militantes continúan cantando loas a un payasesco ministro de economía que prefirió negociar para vender la pobreza argentina a la explotación de Vaca Muerta vía salarios paupérrimos, antes que admitir su equivocación. Digno peligro del típico idiota cabeza hueca de izquierdas que está convencido de llevar adelante una revolución social.

martes, 25 de noviembre de 2014

Mercosur y AP cubren el 80% del comercio regional.

Fuente: Aduana News

"El Mercosur y la Alianza del Pacífico representan en conjunto más del 80% del comercio exterior de la región, según un informe difundido por la Cepal, en el marco de un seminario que ambas instancias celebran en Santiago para explorar vías de integración.

Según el documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), más del 90 % del Producto Interno Bruto (PIB) y de los flujos de inversión extranjera directa en la región corresponden también a ambas organizaciones.

La Alianza del Pacífico (Colombia, México, Peru y Chile) y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) realizaron en la capital chilena el encuentro llamado "Diálogo sobre la Integración Regional" organizado por el Ministerio de Relaciones del país anfitrión.

"Un proceso de integración de características regionales parece, pues, más adecuado a los signos de los tiempos y a las exigencias del cambio estructural en pro de la igualdad en América Latina, destaca en el informe Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

"La gradual convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur podría constituir un catalizador decisivo de ese proceso", añade.

Asimismo, el organismo de Naciones Unidas propone a los países generar un trabajo en conjunto que incentive la unificación en ejes como la facilitación del comercio regional y con el resto del mundo, la movilidad de personas, la política industrial y la aproximación conjunta con Asia Pacífico, entre otros puntos.

El estudio enfatiza asimismo en el desarrollo de un trabajo de vinculación con organizaciones empresariales, para mejorar el diálogo de valor regional o subregional." Aduana News

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Tipo de Cambio o Cambio de Tipo?


Argentina, 1994, tipo de cambio: 1 USD = 1 $

1 L de nafta en Argentina = 1 $
1 L de Nafta en EEUU = 1 USD (aproximado)*

1994: Los heterodoxos despotrican porque el tipo de cambio no refleja la realidad de la economía Argentina. Kicillof y sus amigos estudiantes de Economía de la UBA acusan al "neoliberalismo" de estar obturando el aparato productivo con un tipo de cambio retrasado que beneficia al sector financiero y promueve el desguace de la industria nacional.

Argentina, 2014, tipo de cambio: 1 USD = 8,50 $ (valor oficial con control de cambio)

1 L de nafta en Argentina = 14$
1 L de nafta en EEUU = 1 USD (aproximado)*

2014: Finalmente Kicillof ha llegado al gobierno y, con un grupo de compañeros de ruta -como su viceministro Emanuel Alvarez Agis, entre otros-, pretenden indicar que: "Los que en los 90 desguazaron la industria nacional con un tipo de cambio atrasado, beneficiando al sistema financiero, hoy quieren hacernos creer que el dolar vale 15 pesos".

¿Hace falta escribir decenas de páginas para advertir, luego de este sencillo conteo, la equivocación que campea en los cerebros de estas personas que hoy habitan el Ministerio de Economía y las diferentes dependencias públicas afines?

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*El precio efectivo del combustible al día de la fecha es de 92 centavos. Y ha oscilado entre 83 y 98 en todo ese tiempo. De ahí la aproximación nominal cuyo objetivo era anclar la muestra para mostrar la inconsistencia oficial.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Fábricas "Sin Patrones".


Mucho se habla de la forma de gestión de la producción en el modo “empresa recuperada”. Desde hace unos años ha cobrado creciente importancia esta forma de llevar adelante empresas que, a términos de mercado, no lograron mantener su cuota y cayeron en quebrantos. Una de las experiencias iniciales en esta forma de gestión fue la que se dio en llamar “FASINPAT” (iniciales que remiten a la definición de “fábrica sin patrones”), correspondiente a la ex Zanón.

El término “empresa recuperada” hace referencia a la línea de pensamiento político económico que sostiene qué, en esencia, toda empresa en el mercado es una forma de robo institucional perpetrado a los trabajadores, los cuales -despojado todo marco institucional “burgués”-, serían los poseedores primigenios de todo aquello con lo que la empresa se nutre. De esta manera –sostiene-, solo el trabajo es la fuente que da valor a la producción, y ese valor se extirpa del trabajador en forma de un sistema de precios de mercado con el cual el empresario (el ladrón), mediando entre el precio que paga por la fuerza de trabajo (el salario) y el precio que cobra por vender lo producido por esa fuerza (el producto final), se quedaría con el valor agregado que correspondería al trabajador. Por lo tanto, un acto de estricta justicia -desde este particular punto de vista-, no es otro que el de lograr que los trabajadores se apropien de la empresa para poder apropiarse así del total de la fuente de creación que les pertenece. Es bajo este proceso que cobra vida y argumento el concepto de “empresa recuperada”. Sería interesante pensar que el nombre justo, acorde a esa estructura mental, no sería “empresa”, sino algún otro concepto que remita a aquello que supuestamente fue robado a los trabajadores y ahora recuperan, y que en el instante mismo de la recuperación vería escindir su nombre original, dado que una empresa, en cuanto a tal, es creación pura y exclusiva de un empresario y no de los trabajadores. En sus propios términos, lo que se habría recuperado es otra cosa, no una empresa.

El concepto “empresa recuperada”, tampoco tiene cercanía -en esencia-, a lo que comúnmente se interpretaría sobre la vida o desaparición de una empresa. El concepto de recuperación no remite al proceso mediante el cual una empresa que entró en quebranto, luego de un proceso de mejora continua, logró avanzar y revertir sus deficientes estados contables para pasar a ser autosuficiente y competitiva. El concepto de recuperación, reiteramos, remite a la devolución de lo que alguien, por fuerza, robó.

Es amplio en nuestro medio el abanico de economistas, pensadores y funcionarios que consideran aquella postura como una posición justa y verdadera. Y desde ese lugar se han abierto puertas legales para justificar la apropiación de empresas con problemas contables por parte de los planteles operativos. Paralelamente, cuando no ha sido posible enmarcar el latrocinio de forma legal, se ha apelado a la necesidad de decretos que han salido en tiempo y forma a avalar la toma de empresas.

Es importante indicar qué, decretar o certificar la toma de una empresa en problemas por parte de sus trabajadores es, lisa y llanamente, avalar desde las instituciones el asalto a la propiedad garantizada por la Constitución Nacional. Una empresa en quiebra continúa bajo posesión original de su dueño en la misma forma que lo puede mostrar una propiedad domiciliaria hipotecada, y la única opción formal institucional que puede tomarse ante esta situación, no es otra que la de activar todos los mecanismos que sean necesarios para otorgar plenas garantías a sus originales poseedores, para que puedan ajustarse a derecho y ofrecer una salida justa y equitativa a sus acreedores (o la salida más justa y equitativa en el marco de lo posible). Todo lo que quede por fuera de esos marcos, no son más que pujas facciosas con mediaciones políticas. En donde siempre pierden aquellos que más alejados del poder político están y menos poder de presión poseen.

Cuando la empresa en quebranto se da por la vía política a sus trabajadores: ¿quién se encarga de pagar a los dueños originales el dinero por la inversión inicial y el riesgo de producción que aún queda en forma de máquinas y predio? ¿De qué manera la “empresa recuperada” subsiste por la vía de su producción luego del latrocinio?

La primera pregunta tiene una respuesta corta; nadie afronta esos costos. Los dueños originales no tienen derecho a vender su empresa para pagar sus deudas particulares luego del quebranto, empujando también al quebranto potencial a los acreedores más importantes o dejándolos en manos de una negociación directa con los nuevos dueños de sus activos, o sea, los trabajadores protegidos institucionalmente por el Estado. La segunda pregunta también tiene una respuesta corta; el grueso de las empresas recuperadas subsiste gracias a subsidios y transferencias que otorgan diversos programas de Estado. Son prácticamente nulos los casos exitosos en el sentido de la recuperación a términos de mercado de este tipo de empresas. Generalmente los acreedores no logran cobrar el total de las deudas, y las empresas no logran revertir la dinámica que las llevó al quebranto. ¿Cómo subsisten? Subsisten políticamente empujando al sector político a no quedar expuesto ante una decisión que nadie quiere tomar -por políticamente incorrecta-, ella es, en estado puro y duro, dejar que la empresa subsista o fenezca dependiendo de su propia productividad y sistema de negocios. Si una empresa quebró porque continuó con la producción de carburadores cuando el mercado estaba profundizando la incorporación de inyección electrónica, la empresa recuperada continuará fabricando algo que ya nadie utiliza, calzando gran parte de su demanda en el mercado interno en la medida que su presión se complete con el sector político en forma de barreras de entrada a la competencia (protecciones arancelarias), transferencias vía subsidios o generación de leyes de promoción especial para que otras empresas se vean obligadas a comprar producción obsoleta dentro de sus insumos. Y así, es toda la sociedad la que se ve ralentizada técnicamente, decantando en caída de incentivos, competencia y competitividad estructural a consecuencia de una anómala forma de captar un proceso y una aún más anómala forma de organizar el sentido de lo político.

El problema que hoy tenemos en Argentina no es menor, el grueso del arco político observa estos procesos en el nivel de las apariencias. Los empresarios son vistos como los señores malignos que pretenden quedarse con lo generado por los trabajadores, desde este lugar, toda intervención pública no puede pasar sino por ver de qué manera atar lo más posible a ese feroz peligro para dar a cada uno su merecida parte. Gran parte de la ciudadanía también es víctima de esta ensoñación y es anuente con esa anómala forma de ver el mercado, la producción y hasta la vida misma.

Todos sienten que hay algo injusto ahí afuera que nos oprime en forma permanente, y esa indignidad -creen-, no puede venir de otro lugar que no sea del sector empresario, el cual sería un chupasangre histórico de los trabajadores. Pero no se advierte que el empresario también es una persona que trabaja (en muchos casos tanto o más que muchos trabajadores). Son muy pocos quienes se atreven a ir a la esencia del proceso y analizar desde donde salen los impulsos creativos que hacen que haya más y más empresas ofreciendo más y más productos en el mercado. La actitud empresaria y el empeño ante el riesgo que empuja a una persona a confiar en su intuición, movido por su anhelo y capacidad creadora de nuevos puestos de trabajo, no está presente en nuestra sociedad. Hay motivos. No son pocos los empresarios que sienten culpa de ser lo que son y, paradójicamente, también han creído aquel cuento con el cual comenzó este escrito.

El grueso de estas empresas hoy captan sus recursos por la vía del subsidio público, el cual, recordemos, se genera por la quita de recursos a la ciudadanía mediante impuestos para entregar a estas formas de producción ralentizada. De esta manera, sus planteles van perdiendo la noción de entregarse al cliente, y ganando la certeza de exigir al ciudadano la renta necesaria para mantenerse en pie, so pena de escarnio público.

El límite de todo esto lo estamos presenciando hoy mismo en cuanto a esta forma de organizar la actividad económica. Si bien es marginal la influencia neta de este tipo de organizaciones en las variables macroeconómicas, esencialmente hay en ellas una dinámica que es característica de gran parte del funcionamiento de nuestra economía en cuanto a descalces entre productividad, medio de intercambios y satisfacción, y esa perversión se manifiesta en forma de inflación. Bajos niveles de productividad acompañados de altos niveles de transferencia, no pueden generar otra cosa mas que la necesidad de inyectar billetes para equiparar faltante de productos de calidad de consumo para algunos y faltante de clientes disponibles para otros.

Uno de los puntos que la próxima administración deberá afrontar con seriedad y entereza es, sin dudas, el de las empresas recuperadas. Del tratamiento que de éstas se haga se sentarán las bases institucionales que necesita la economía Argentina para garantizar la tan ansiada inyección de inversión local e internacional. No es un tema menor para tratar entre gallos y medianoche, sino uno bien mayor que monta toda una estructura de pensamiento que debemos dejar atrás de una buena vez y para siempre.

jueves, 30 de octubre de 2014

EL IGUALITARISMO

Recomendables 40 minutos de charla del Dr. Alberto Benegas Lynch (h) en el ciclo de conferencias Inversor Global IG.

domingo, 19 de octubre de 2014

Thomas Piketti por Juan Ramón Rallo

En los 50 minutos de conferencia que podrán observar en el siguiente vídeo, Juan Ramón Rallo analiza la conceptualización central que contiene uno de los libros de Economía más renombrados en el año 2014: "El Capitalismo en el Siglo XXI" de Thomas Piketti. La entrada en la página original, que contiene un interesante intercambio de contrapuntos sobre el tema, se puede consultar aquí.



miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Dolarizamos o pesificamos?

¿Por qué no dolarizar la economía?

Si no funciona y nadie quiere dólares, terminaremos con el estigma de andar corriendo hacia el dolar y se generarán las condiciones para una nueva creación de moneda nacional en la que todos puedan poner su confianza.

Y si funciona, habremos terminado con parte de nuestros problemas monetarios y será mejor para la economía.

Ahora bien, podría suceder que, de funcionar la dolarización, venga un gobierno intentando tumbarla -esa maldita costumbre nuestra de la eterna refundación creadora que decanta siempre en una deconstrucción destructiva-.

Y si no funciona, podría suceder también que venga un gobierno intentando persistir en esa anomalía hasta el hartazgo -esa maldita costumbre nuestra de persistir en un yerro montados en exculpaciónes eternas que se recrean mediante pueriles obstinaciones ideológicas-.

¿Te parece una locura?

Bueno, te cuento. Éso es precisamente lo que hoy está sucediendo. Solo tenes que cambiar el color del billete y en lugar de pensar en dólares, debes pensar en moneda local. Ya nadie quiere los pesos, porque un gobierno que hace todo, pero absolutamente todo para envilecerlos, se empecina obstinadamente a empujarnos a querer quererlos.


lunes, 30 de junio de 2014

La paranoia antideflacionista

Una excelente conferencia del Doctor Jesús Huerta de Soto.

martes, 17 de junio de 2014

UNA HISTORIA DE FALLOS.


Érase una vez una familia que acostumbraba dejar todas las mañanas a sus pequeños en casa de una predispuesta familia vecina para para su cuidado, alegaban tener que ir al trabajo y no disponer de suficientes recursos para pagar los valores requeridos por las personas que ofrecen ese servicio. Los vecinos, siempre dispuestos, aceptaban a los niños sin pedir nada a cambio, a los cuales daban de comer y protegían hasta media tarde, momento de retorno de sus padres. Sorprendía a estas personas predispuestas a esos menesteres que los infantes solían verse desarreglados y disfrutando en demasía los desayunos y almuerzos que se les servía. Y tal estado de ánimo en los niños se percibía más allá del alimento; parecían disfrutar más por la sensación de protección transmitida durante el ritual brindado que de los sabores servidos para degustar. Las actitudes de los niños mostraban claramente que se trataba de un momento inexistente en el hogar de donde provenían.

Con el tiempo esos vecinos demandantes también solicitaron dinero a esos complacientes colindantes. La familia en problemas sostenía que sus recursos no lograban cubrir los gastos de alquiler. Alegaban que los niños se quedarían sin techo en caso de verse forzados a mudarse. También, sostenían, necesitaban trabajar más por salarios que no paraban de caer. Los préstamos solían solicitarse cuando se aproximaba el fin de semana, y llamaba la atención a quienes prestaban de buena fe pensando en los niños, escuchar cada fin de semana sonidos y murmullos hasta altas horas de la madrugada, lo que hacía pensar que allí se brindaban grandes festines a los cuales no eran invitados.

Y llegó el día en el cual, ante la deuda creciente y la preocupación del vecino por el riesgo de insolvencia, éste caminó unos metros y golpeó la puerta contigua para solicitar la posibilidad de pago de aquello que se había adelantado desde hacía meses, dado que la acumulación ya era insostenible y comenzaba a tornarse en un peligro para la economía del propio acreedor. La respuesta que recibió fue una larga argumentación entre sollozos y quejas de la realidad, cubriendo una negativa al pago presente con una promesa de pago futuro con cierto interés. Ya pasado un tiempo el vecino deudor solo cumplió parte de su promesa, indicando que se había quedado sin trabajo y que ahora no solo no podría afrontar la deuda contraída, sino que era muy probable que debiera dejar su casa si no lograba conseguir un nuevo empleo.

La familia acreedora, tomando consciencia de la situación continuó prestando dinero y cuidó a los niños todas las mañanas, aunque comenzó a ver que en el barrio ya no recibían los saludos acostumbrados y era creciente la cantidad de vecinos que daban vuelta la cara al tenerlos a tiro de un "buenos días vecino", y era extraño, porque eran las mismas personas que hasta no hacía mucho tiempo siempre respondían de manera cordial. Pasaron los días y comprendieron que tales actitudes del vecindario se correspondían a que sus vecinos -sus deudores-, los habían injuriado: se decía en el barrio que eran "demasiado ambiciosos" y "egoístas", que "teniendo un buen pasar económico no tenían piedad para con ellos" y que "reclamaban un dinero que, sabían, no podrían pagar". En tanto los sábados por la noche las fiestas en la casa endeudada se repetían hasta altas horas.

Y los niños continuaban mal vestidos...

Un buen día el vecino en deuda consiguió un trabajo de mejor calidad y lo primero que hizo fue cambiar su auto por uno nuevo. Continuó haciendo fiestas en las que nunca eran bienvenidos los vecinos acreedores. Y continuaron hablando muy mal de esa gente ambiciosa que había prestado dinero y quiso reclamarlo a sabiendas de la situación que habían pasado: Y QUE POR ESO NO PAGARÍAN A ESOS USUREROS LO QUE RECLAMABAN, QUE ERA INJUSTO.


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Luego de este pequeño relato es hora pe preguntar al lector: ¿Alguna vez ha prestado dinero que no le han devuelto? ¿alguna vez se ha sentido o le han hecho sentir que por reclamar lo que le deben usted es una mala persona? ¿alguna vez en su barrio, pueblo, ciudad o provincia la gente habló mal de usted por haber querido reclamar alguna deuda a una persona que, por ello, se encargó de difamarlo? Seguramente hay muchos que contestarían que sí. Esa actitud invertida es moneda corriente en Argentina. Hay mucha gente que se endeuda para enfiestarse y luego no se hace cargo de la fiesta, y que luego señala como malas personas a aquellos que solo reclaman lo que les pertenece.

Cristina Kirchner es la fiel representante de un movimiento que, a su vez, monta los sollozos exculpatorios entre los jirones de Argentina: ¿cómo no la van a apoyar en su discurso los militantes y gran parte de eso que llamamos "el pueblo"?

En su discurso, precisamente, se ha realizado el traslado, traducción y desplazamiento hacia los esquemas internacionales, de las mismas situaciones y miserias que día a día vamos construyendo aquí -y de las cuales vamos siendo anuentes invirtiendo el sentido de responsabilidad-. Y mi última pregunta al lector paciente: ¿nunca se ha sentido culpable por tener que ir a reclamar a alguien para que le pague una deuda? Es muy probable que la respuesta sea positiva. Y eso es lo que somos hoy. Quien debiera sentirse culpable se siente una víctima, y quien es víctima, debe sentirse culpable. EN ARGENTINA HEMOS INVERTIDO EL SENTIDO DE TODO.

Nada nuevo a partir de hoy. O tal vez, pensándolo mejor, algo nuevo ha nacido. Probablemente estamos ante el nacimiento del acta de defunción de una forma de vida, de ser, de pensar, que ha llegado a su fin con el fallo de Estados Unidos.